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Pragmatismo y diseño (I): Charles Sanders Pierce

9 Jul, 2020, por Sergio. No hay comentarios

De todas las corrientes de pensamiento, el pragmatismo es la única tradición filosófica que nació en Estados Unidos, reflejando de forma explícita los ideales de la fundación de este país, y más en particular, el contexto político, institucional y científico de principios del siglo XIX. Sus ideas tuvieron un profundo impacto en cómo se formó la sociedad estadounidense cambiando la forma de pensar de sus ciudadanos y definiendo sus instituciones.

Desde una perspectiva de cómo entendemos el diseño actualmente, y más en concreto desde Europa, creo que merece la pena conocer esta influencia y ser conscientes de su origen. Las ideas tardan mucho en cuajar en una sociedad, a veces hace falta remontarse siglos atrás para comprender cómo actuamos. Siempre he tenido la sensación de que vivimos la práctica del diseño con gran disonancia con nuestros homólogos de otras latitudes, en constante conflicto con la educación básica que hemos recibido, y ejerciéndola en un contexto que navega siempre mentalmente en otra dirección.

El pragmatismo es una corriente de pensamiento que habla de forma directa a las personas interesadas en el cambio social. A finales del siglo XIX había mucho optimismo y confianza en los intelectuales como motor del progreso. Eso no quita que seamos capaces de leer de forma crítica y con perspectiva toda la influencia del movimiento pragmático, el cual fue concebido por privilegiados intelectuales de las élites económicas, en un contexto histórico completamente diferente.

El Club de la Metafísica

Alrededor de 1870, un grupo de jóvenes estudiantes se reúnen en un club de Harvard para debatir sobre sus ideas. Del “Club de la Metafísica”, un nombre irónico, ya que sus ideas iban en línea completamente contraria, surgen los principales exponentes del pensamiento pragmático, una corriente de la filosofía que defiende que las teorías han de estar vinculadas a la experiencia.

Entre los miembros más activos del grupo estaban Charles Sanders Peirce y William James, el primero creador del método pragmático y el segundo como principal divulgador del mismo. También encontramos nombres como George Herbert Mead y John Dewey, quien destacó como el filósofo más influyente que puso en práctica los principios del pragmatismo en la educación.

Todos ellos fueron fuertemente influenciados por la publicación en 1859 de «El origen de las especies» de Charles Darwin y la perspectiva evolutiva de la vida, ideas que para el pensamiento pragmático, ponen el énfasis en las interacciones y la adaptación entre el organismo y el medio ambiente.

El pragmatismo pone en valor la integración y la puesta en práctica del conocimiento, rechazando la duda radical cartesiana y las visiones dualistas del mundo vigentes hasta la época: mente y materia, razón y emoción, teoría y práctica, etc. Ponen el foco en la experiencia (o en la vivencia, si lo traducimos mejor al castellano) como el lugar de todo significado. La continuidad, el flujo y el cambio se convierten en los ejes principales de su discurso, lo que desencadena en una teoría epistemológica que enfatiza el proceso y la experimentación.

Como creo que las ideas se comprenden mejor teniendo un poco de contexto sobre la vida de sus autores, hagamos una pequeña introducción sobre cada uno de los miembros del grupo y sus aportaciones. No cabe decir que todas ellas os van a resultar tremendamente familiares.

Peirce, aclarando las ideas

¿Por qué tu ojo es como un ladrón esquivando latigazos? Porque está debajo de las pestañas.

C. S. Pierce

Charles Sanders Peirce (1839–1914), fue un niño precoz y privilegiado con una gran cantidad de estímulo intelectual. Su padre fue una eminencia de las matemáticas en Harvard y su interés por la lógica comenzó a una edad temprana. Después de graduarse, trabajó para el gobierno de EE.UU. realizando investigaciones geodésicas. Durante más de treinta años, Peirce estuvo involucrado en problemas prácticos y teóricos asociados con la realización de mediciones científicas. Esta experiencia fue sin duda vital para sus puntos de vista sobre filosofía y lógica.

Aunque escribió de forma extensa sobre muchos temas filosóficos, nunca compiló sus pensamientos en un libro. Su estilo de escritura, al igual que su carácter, no era fácil, carecía de la claridad que podría haber hecho que sus puntos de vista fueran más accesibles. Era un tipo con un carácter complicado y de no muy buena salud, eso hizo que no se forjara muchas amistades y que durante toda su carrera no tuviera mucho apoyo ni reconocimiento. 

En su artículo seminal “How to make our ideas clear”, Peirce busca una razón para pensar, un sentido de realidad para alejarse de la tradición filosófica anterior. Una máxima lógica, regla o un método claro sobre el propósito de los conceptos y las hipótesis: 

Aclaramos una hipótesis identificando sus consecuencias prácticas. Si una pregunta filosófica no tiene consecuencias prácticas, esta no tiene interés.

Para él, la filosofía y la lógica eran ciencias en sí mismas, es más, entendía que la filosofía era la filosofía de la ciencia, y la lógica era la lógica de la ciencia. El pragmatismo es un método que formula como aclarar nuestras ideas. Para determinar el significado de una idea, seguiremos el método científico: uno debe “testear” esa idea en el «mundo objetivo” y los resultados de este experimento constituirán el significado de la misma. Si no hay resultados, o si los resultados no tienen sentido, lo más probable es que la idea no sea significativa.

Abducidos por sorpresa

Antes de Peirce, la lógica dividía los argumentos en dos subclases: argumentos deductivos (inferencias necesarias) y argumentos inductivos (inferencias probables). Peirce introdujo una tercera: las inferencias abductivas, a las que también se refirió como hipótesis o inferencias de introducción.

El método científico comenzaría con la abducción, una hipótesis explicativa basada una observación “sorprendente” o que nos llama la atención. Posteriormente mediante la deducción se sacarían conclusiones sobre qué fenómenos deberían esperarse, en el caso de que la hipótesis fuese correcta. El método se cerraría con la inducción, cuando se llevan a cabo experimentos para determinar si los resultados deducidos se obtienen o no.

A diferencia de la deducción o la inducción, la lógica abductiva permite la creación de nuevos conocimientos e ideas: B se presenta como una mejor suposición de por qué A está ocurriendo, pero B no es parte del conjunto original de premisas. Y a diferencia de la deducción, pero igualmente fiel a la inducción, las conclusiones de un argumento abductivo pueden resultar falsas, incluso si las premisas son ciertas (Kolko 2010).

“La sugerencia abductiva nos llega como un destello. Es un acto de comprensión, aunque una comprensión extremadamente frágil. Es cierto que los diferentes elementos de la hipótesis estaban en nuestras mentes antes; pero es la idea de armar lo que nunca antes habíamos soñado armar, lo que muestra la nueva sugerencia antes de nuestra contemplación” 

La síntesis de diseño es fundamentalmente una forma de aplicar la lógica abductiva. La actividad de definir y crear conexiones produce activamente nuevas percepciones y conocimientos. El proceso de creación de sentido manipulando, organizando y filtrando datos se basa en habilidades y técnicas específicas del diseñado. Por ejemplo, replanteando una situación desde una perspectiva particular del usuario, mapeando de forma gráfica conceptos o experimentando con patrones de diseño.

Iconos, índices y símbolos

Fuertemente conectada con las formas de argumentar el método científico, estaría la teoría de los signos o semiótica, es decir, cómo interpretamos o representamos los signos. 

Un signo es algo que representa a alguien o algo en algún aspecto o capacidad. Crea una representación equivalente en la mente de alguien, no en todos los aspectos, sino en referencia a algún tipo de «idea» o base. La relación entre un objeto, un signo y un intérprete es genuina, nadie interpreta un signo de la misma forma.

Los signos a su vez están divididos en tres tipos:

  • Los iconos son signos que muestran sus objetos a través de similitudes o semejanzas. Un  ✏ es un icono del objeto que representa. No obstante su significado reside en su connotación.
  • Los índices son signos que indican sus objetos de manera causal. El humo es un índice de fuego y un síntoma es un índice de una enfermedad. El significado de los índices reside en su denotación, ya que la cualidad principal de un índice es llamar la atención sobre su objeto haciendo que el intérprete ponga su atención en el objeto.
  • Los símbolos son palabras, hipótesis o argumentos que dependen de una regla convencional o habitual. Tienen un significado pragmático, es decir, tiene el propósito de que las persona lo usen sabiendo cómo serán interpretados. 

Según la teoría de los signos de Peirce, el significado de un símbolo, como puede ser una palabra, se basa en convenciones sociales y por lo tanto su significado pragmático es dinámico, ya que continúa evolucionando con el tiempo. Cuando un signo provoca un signo posterior (una interpretación) en la mente de alguien, se inicia una cadena infinita de interpretación, desarrollo o ideas.

Pierce utilizó desde su juventud diagramas visuales para proyectar sus ideas.

«No creo que alguna vez refleje mis ideas en palabras: utilizo diagramas visuales, en primer lugar, porque esta forma de pensar es mi lenguaje natural de autocomunión, y en segundo lugar, porque estoy convencido de que es el mejor sistema para ese propósito».

Desde muy joven fue consciente de esta faceta visual como una característica de su propia mente, desarrolló un método propio para representar de forma gráfica sus pensamientos y argumentos, proyectando sus relaciones entre ellos mediante diagramas. Calificó este lenguaje como «ideoscopia», haciendo explícito el vínculo entre ideas y visualidad que buscaba.

Sus hojas de trabajo a menudo se ilustraban con diagramas que sirven para elaborar procesos de razonamiento y conceptos matemáticos. Su interés en rompecabezas de todo tipo es evidente en sus documentos; disfrutaba juguetonamente de ellos al mismo tiempo que los analizaba de forma lógica.

Anotaciones y dibujos de Pierce. Leja, M. «Peirce, Visuality, and Art.»

La materia prima del diseño son los signos, en cualquiera de sus acepciones, los cuales pueden ser malinterpretados mañana en un contexto muy diferente, u otorgarles otro significado.

Como estoy seguro de que a estas alturas del texto empezaréis a mostrar signos de cansancio, y que nuestra realidad está dictada por momentos de atención muy breves, seguiremos hablando de los pragmáticos americanos más adelante. No sin antes dejaros un pequeño índice de nuestro próximo protagonista: ♥

Seguir leyendo

Este post es el primero de una serie de cuatro sobre Pragmatismo y Diseño:

  • Charles Sanders Pierce (I)
    Consecuencias prácticas, abducción y semiótica.
  • William James (II)
    Mediación, cuerpo y emociones.
  • John Dewey (III)
    Aprendizaje, vivencia y cierre.
  • George Herbert Mead (IV)
    Identidad, relaciones sociales y objetos.

Bibliografía

Brag M. Pragmatism. In Our Time. BBC Radio 4.

Dalsgaard, P. (2014). “Pragmatism and design thinking”. International Journal of Design, 8(1), 143-155.

Kolko, J. (2010), «Abductive Thinking and Sensemaking: The Drivers of Design Synthesis«. In MIT’s Design Issues: Volume 26, Number 1 Winter 2010.

Leja, M. «Peirce, Visuality, and Art.» Representations, no. 72 (2000): 97-122. Accessed July 9, 2020. doi:10.2307/2902910.

Peirce. C.S. “How to Make Our Ideas Clear”. Popular Science Monthly 12 (January 1878), 286-302.

Rylander A. «Pragmatism and Design Research». Ingår i Designfakultetens serie kunskapssammanställningar, utgiven i april 2012.

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