← Blog de Guindo Design
Diseño Estratégico de Producto Digital
Pizarras blancas con CLI
Hay una forma muy sencilla de medir la veteranía de un diseñador: analizar su dependencia de las herramientas. Al empezar, es natural obsesionarse con el software de tendencia, la metodología de moda o el último set de prompts que garantiza resultados efectistas en segundos. Si tuviera que dar un único consejo a quien empieza, además de una buena biblioteca, le diría que no se separara nunca de una pizarra blanca. En esos diagramas, flechas y formas que parecen jeroglíficos para quien llega tarde a la reunión, es donde reside realmente el cogollo de cualquier proyecto.
En el sector B2B / SaaS, diseñar es elegir el nivel de abstracción adecuado para resolver un problema de negocio. A veces la solución es visual, a veces es puramente lógica y, a menudo, es una mezcla de ambas, comprimida en el tiempo gracias a la IA.
Las últimas semanas de 2025 fueron un laboratorio perfecto para esta tesis. Recientemente, dos proyectos consecutivos en el estudio nos sirvieron para validar que el diseño no es una receta única. Dos problemas con naturalezas opuestas que nos exigieron operar en niveles de abstracción totalmente diferentes.
El primero fue una herramienta interna para un SaaS con una urgencia crítica de salida al mercado. Decidimos que la mejor interfaz era, sencillamente, ninguna. Apostamos por una interfaz de línea de comandos (CLI) para gestionar la configuración del producto. No fue un retroceso nostálgico, sino una decisión estratégica, sacrificando la comodidad de la interfaz en favor de una validación técnica inmediata. Priorizamos la arquitectura y la robustez lógica sobre la de experiencia de usuario. Operar en este nivel de abstracción nos permitió validar variables complejas con una agilidad que una UI tradicional solo habría retrasado. En este escenario, la IA se encargó de acelerar la viabilidad técnica, permitiéndonos iterar sobre la lógica del producto mucho antes de plantearnos su representación visual.
Días después, el escenario fue el inverso, necesitábamos alinear en menos de una semana a un equipo técnico y uno de producto sobre una nueva funcionalidad. En este caso, el pragmatismo dictó la ejecución. En lugar de diseñar desde cero, utilizamos IA para ensamblar patrones y componentes ya validados en un prototipo funcional. Si en el caso anterior eliminamos la UI para liberar el valor del producto en el mercado, aquí la automatizamos para acelerar el consenso del equipo. La inspiración, como suele decirse, fue la fecha de entrega.
Sin embargo, en esta carrera por la eficiencia existe un peligro latente: la tentación de tomar atajos sin tener un mapa.
Recientemente, el CTO de una gran compañía me compartía una preocupación que resuena en toda la industria. Estaban detectando una brecha de conocimiento crítica en sus desarrolladores juniors, una dependencia absoluta del prompt que les permitía entregar código funcional, pero sin comprender la estructura subyacente ni las implicaciones de seguridad o escalabilidad de lo que estaban «generando». El problema no era el hoy, sino el mañana: ¿quién liderará y supervisará los sistemas dentro de cinco años si nadie aprendió a construirlos desde los cimientos?
Para ello habían optado por una solución radical: forzar a los perfiles más jóvenes a resolver retos técnicos mediante software no conectado, recurriendo únicamente a tutorías y bibliografía física. Solo a través de esa «desconexión forzada» se garantiza que el profesional desarrolle el criterio necesario para no ser un simple operario de la máquina.
Si delegamos la ejecución en la IA sin entender la arquitectura, ya sea código o diseño, perdemos la capacidad de corregir, de iterar con sentido y, finalmente, de liderar. El diseño de producto en 2026 ya no se trata de quién maneja mejor la herramienta, sino de quién entiende mejor el problema. La IA puede darnos la respuesta, pero nosotros debemos seguir siendo los dueños de la pregunta.
Por cierto, si alguien necesita un espaldarazo estratégico para su equipo de producto o simplemente quiere contrastar ideas, nuestra pizarra siempre está disponible.